Mis pasos son lentos. Lo sé. Pero me acompañan los sueños, los creados con cimientos de intenciones. Si bien, el desaliento (la mueca) apareciera con el propósito de frenar mi ritmo, lo ignoraré y continuaré. Así pues, pese a no saber donde está la meta, miraré hacia el horizonte para proseguir mi rumbo: la vida.

martes, 18 de abril de 2017

El uso que le des es importante.
Fuerte chorrada pensé aquella vez que alguien comentó algo así. Aunque si no recuerdo mal la frase era diferente. Lo que no se usa se atrofia. Pero no le di importancia salvo la risa que me provocó. Ahora me veo rememorando aquellas palabras, mientras miro mis pies casi desnudos, pero esta vez no me río. Se asoma una mueca mezcla de enfado e impotencia. ¿Ahora? Y a continuación la reflexión.
Lo que se usa en tal caso, se desgasta, lo que no, tarde o temprano se rompe.

sábado, 15 de abril de 2017

Una vez, hace mucho tiempo, como los cuentos. Alguien me aconsejó, y con buenas intenciones, que me refugiara en la montaña. Así fue. Recuperé la pandilla de mi generación, porque soy (era) de moverme entre la gente junto con el deporte y la naturaleza. Todo un lujo de materia para no pensar y dejarte llevar por el aquí y ahora. Pero el tiempo siempre me regala sorpresas para dar vuelta de tuerca a mis pasos. Otra vez y más veces a mover piezas, que hay que decirlo, cada vez más desgastada por el trascurrir de los acontecimientos. Entonces alguien vuelve a darme una nueva idea para cobijarme. La literatura. Y desde entonces me veo con la mochila y los libros a cuesta intentando mantener el equilibrio de este camino que el destino ha querido darme. Pero no siempre encuentro las fuerzas para ello y heme aquí, envuelta en dilemas con la soledad de mi pensamiento, queriendo encontrar el impulso para recuperar el ritmo de mis pasos y de mis palabras.

sábado, 1 de abril de 2017

Olía a bar.
Caminaba tambaleándose y arrastraba las miradas ajenas no solo por sus andares torpes y lentos, sino porque no hacía mucho iba erguida y templada. Las dudas sobre aquella mujer no tardaron en brotar ¿Qué le habrá pasado? Antes, no hace mucho estaba bien. Pero no ocurrió nada más que cuchichear. Después, cuando se había ido, pregunté si sabía qué le había pasado-- No sé, pero olía a bar.
Olía a bar. Una frase elegante que nunca antes la había escuchado y me la guardé repitiéndola a mis adentros y olvidándome de aquella señora. Ahora que recuerdo de nuevo las palabras, casi poética como olía a mar, a primavera y me digo con cierto arrepentimiento, si tenía que haberle preguntado a ella -- ¿Necesitas ayuda?


jueves, 30 de marzo de 2017


No sé si siempre sería así, no lo recuerdo, pero el caso es que el ruido me molesta ahora soberanamente. Y lo peor de todo es que a los demás parece ser que no. Solo a mí. Observo como revolotean cómodamente por los espacios con la cacharrería del día a día. A ellos no les afecta porque les veo a gusto con sus quehaceres. Encima y para más inri, yo me voy transformando con el paso del tiempo en una impertinente serpiente venenosa. Eso ni me gusta ni me disgusta, la verdad.
- ¡Silencio! - grito, pero para mis adentros porque no tengo voz para hacerme oír entre tanto ruido.
(Foto: San Sebastián 2013)

sábado, 25 de marzo de 2017

Cuando más aprendo más es mi ignorancia.
Qué bueno es aprender día a día algo nuevo ¿A qué sí? A mí me gusta, aunque después me olvide de la mitad. Y ¡cuando aprendes de los demás! Claro que ellos no lo saben. Observas. Comienzas con las dudas, pero pronto se aclaran y ves los colores de cada uno; azules, grises o el que ofrece multicolores. Éstos últimos son los que más me divierten y más me ofrecen, por supuesto. En cambio, los grises son turbios y apenas veo claro qué quiere darme, si bueno o malo. Es complicado eso porque puedes meter la pata y llevarte verdaderos sustos con ellos. ¡Sorpresa, no soy lo que creías! Y quieres salir corriendo. Pero yo no, me quedo y sigo andando, a mi paso, como si no pasara nada. Es lo mejor, así no sudas. 

sábado, 4 de marzo de 2017


Me he bloqueado como los ordenadores. He dado muchas veces intro sin resultado. Entonces he tenido que resetear y ahora estoy vacía de contenido y continente.  Limpita diría alguien, con espacio diría yo. Mientras me observo el hueco de mi yo misma, me voy dando cuenta que resulta agradable eso de estar sin el ruido metálico de los ficheros, unos arcaicos, muchos en desusos y otros tantos sin actualizar.
 - Fuerte porquería tenía yo aquí-- me dije una vez consciente --Seguro que ha tenido que ver ese cursito de mindfulness. Tomar conciencia y ya ves, a quitar lo que no vale.
 Lo que ocurre ahora, es que, aunque hay ficheros que por defecto siguen ahí, como los de la infancia, que están muy arraigados y son difíciles de deshacerse de ellos, lo demás ahora me dan pereza instalarlos. Porque entre otras cosas, me gusta un poco ser kafkiana, todo hay que decirlo.
Solución: dejar que poco a poco se recuperar lo que vale realmente.

viernes, 24 de febrero de 2017

De pronto se me encogió el estómago. Fue como la mano que estruja un limón y trajo consigo también su sabor ácido. Respiré y miré a otro lado. Mis ojos dejan de mirar el mundo y abandono los pensamientos  en un rincón, reposados. Allí donde lo simple es protagonista y la nada su pura esencia.
Qué alivio.