Mis pasos son lentos. Lo sé. Pero me acompañan los sueños, los creados con cimientos de intenciones. Si bien, el desaliento (la mueca) apareciera con el propósito de frenar mi ritmo, lo ignoraré y continuaré. Así pues, pese a no saber donde está la meta, miraré hacia el horizonte para proseguir mi rumbo: la vida.

domingo, 13 de mayo de 2018



Nunca un puñado de palabras me había despertado tanta verdad. “En los momentos difíciles es donde encontrarás a las verdaderas personas”

Él pasa desapercibido, callado y a veces incluso parece insociable. Le cuesta sonreír abiertamente y más aún hablar. Los canarios habláis mucho, suele decir con cariño y asombro.  Es cierto que es de pocas palabras, pero como aparezca un tema que le apasione, entonces se transforma en un orador innato. Los que ya le conocemos sabemos que detrás de él aparece un buen amigo, noble y sincero. Sin ir más lejos, ayer me dijo mi hermana Ángeles corroborando mis palabras. Qué suerte has tenido, y él, claro.
Ahora, que el destino me ha puesto a prueba y mi tiempo ya no es del todo mío sino del deber que me corresponde, solo tengo palabras de agradecimiento, porque es sencillamente BUENA PERSONA.

domingo, 22 de abril de 2018





Muchas veces, más de las que quisiera se me ha escapado la amistad.
La buena gente, supongo, como si fuera agua en mis manos y se escurriera entre los dedos sin poder hacer nada. Después me viene la duda si no sé juntar bien los dedos, incapaz de unir lo suficiente para que no se destile. Pensé también que recojo mucha y no es la cantidad sino la calidad del agua lo que hay que tener en cuenta. Agua, agua cristalina, pero no es transparente; tiene colores. En mi caso, la mano, de un ocre suave, con líneas y arrugas, con alguna pequeñísima cicatriz y no, no hay pecas. Tal vez no deba poner las dos manos en forma de cuenco, sino una, y la otra saludar cordialmente.
Mis manos que no sujetan el agua y no sé, pero ya no me importa, la sed es poca y sé, aguantarla.

sábado, 14 de abril de 2018


− ¿Rguez.?
− Sí. Rguez.
Así comenzó una conversación con una amiga refiriéndose a mi firma. Le expliqué que venia de chica, cuando miraba la de mi padre. No había más explicación. A raíz de eso me vino a la mente mi segundo apellido, desterrado desde ese entonces. Según los entendidos eso significa que quiero más a mi padre que a mi madre. Ahora no voy a analizar esa parte porque no toca y quiero a mi madre, por supuesto. Lo que quiero honrar es el apellido Izquierdo, porque forma parte importante de mi vida: mis primos, mis tíos… los recuerdos,  lo vivido lo guardo con tanto cariño que hoy quiero airearlo, aunque siga firmando Rguez.
Los Izquierdos son y serán mi otra mitad de mi persona.

miércoles, 21 de marzo de 2018


LA MESA DE MI PADRE.
Cuando pasé a su lado la vi diferente. Unas palabras que no se pronunciaron, pero las escuché. Me gritó con murmullos que no los aprecié hasta que mis ojos se pararon ante ella y la sentí.  Me dijo que la rescatara, pero sin decirlo. La había ignorado sin intención, distraída-mente. No lo dudé y la saqué del olvido para que volviera a relucir. Como si su energía aguardara algo especial, para florecer como la primavera. Como si quisiera recuperar viejas costumbres. La mesa estaba allí, en un lugar equivocado, en un rincón casi inexistente y sin apenas protagonismo. Ahora, los libros, mis ilusiones le harán compañía. Y él, de alguna manera estará cerca de mí.

viernes, 16 de marzo de 2018



Soledades, silencios o esa maldita indiferencia. Todo un grupo de indeseables palabras, todas calladas.
¡Qué puñetas! Fuera con ellas.


sábado, 3 de marzo de 2018


Creo que fue en un cumpleaños, pero no estoy segura porque mi memoria es impresentable, pero algo especial sí que era. Apareció con un regalo, una caja blanca, inmaculada. Siempre me sorprende con cosas así, cuando menos te lo esperas te saca una amplia sonría, sea con un cortado en la cama o un chiste malo que tiene después que explicar. Esta vez, la sonrisa brotó al abrirla. Un bolígrafo, un Faber Castell tan bonito que se multiplicó la alegría, sobre todo porque el motivo no era otro que escribir mi primera dedicatoria en un futuro libro. Algo que para ese entonces me parecía lejano y por qué no decirlo, casi imposible – pero eso es otra historia− Claro, de eso hace unos cuantos años y me hizo gracia, pero lo he guardado en la cajita virginal a la espera.
Y ocurrió.

miércoles, 21 de febrero de 2018

ABUELAS

De chica era mi abuela, madre de mi padre la que me conquistó y aun hoy perdura ese amor por aquella mujer tan especial. No fueron muchos los años que la tuve, pero los suficientes para que me marcara para siempre con sus pequeños gestos. Después llegó mi madre, la nueva abuela de mi hija, la abuela que estaba siempre para cualquier problema. La que llena de besos la cara de la niña y la achucha hasta casi romperla. Pero ahora, no hace mucho, se ha convertido en la abuela mayor, porque yo he cogido el relevo. Cojo el testigo y soy la nueva abuela. Me toca dar lo aprendido de pequeña con la abuela Ventura, esos pequeños pellizcos de cariño que me alegraron tanto o los amores desbordados de mi madre Magdalena, hacia mi hija Raquel, como si no hubiera un mañana. Además, para añadir a todo esto, los de mi cosecha, que son otros tantos que se me desparraman para ofrecérselos al pequeño Samuel.