Mis pasos son lentos. Lo sé. Pero me acompañan los sueños, los creados con cimientos de intenciones. Si bien, el desaliento (la mueca) apareciera con el propósito de frenar mi ritmo, lo ignoraré y continuaré. Así pues, pese a no saber donde está la meta, miraré hacia el horizonte para proseguir mi rumbo: la vida.

viernes, 16 de marzo de 2018



Soledades, silencios o esa maldita indiferencia. Todo un grupo de indeseables palabras, todas calladas.
¡Qué puñetas! Fuera con ellas.


sábado, 3 de marzo de 2018


Creo que fue en un cumpleaños, pero no estoy segura porque mi memoria es impresentable, pero algo especial sí que era. Apareció con un regalo, una caja blanca, inmaculada. Siempre me sorprende con cosas así, cuando menos te lo esperas te saca una amplia sonría, sea con un cortado en la cama o un chiste malo que tiene después que explicar. Esta vez, la sonrisa brotó al abrirla. Un bolígrafo, un Faber Castell tan bonito que se multiplicó la alegría, sobre todo porque el motivo no era otro que escribir mi primera dedicatoria en un futuro libro. Algo que para ese entonces me parecía lejano y por qué no decirlo, casi imposible – pero eso es otra historia− Claro, de eso hace unos cuantos años y me hizo gracia, pero lo he guardado en la cajita virginal a la espera.
Y ocurrió.

miércoles, 21 de febrero de 2018

ABUELAS

De chica era mi abuela, madre de mi padre la que me conquistó y aun hoy perdura ese amor por aquella mujer tan especial. No fueron muchos los años que la tuve, pero los suficientes para que me marcara para siempre con sus pequeños gestos. Después llegó mi madre, la nueva abuela de mi hija, la abuela que estaba siempre para cualquier problema. La que llena de besos la cara de la niña y la achucha hasta casi romperla. Pero ahora, no hace mucho, se ha convertido en la abuela mayor, porque yo he cogido el relevo. Cojo el testigo y soy la nueva abuela. Me toca dar lo aprendido de pequeña con la abuela Ventura, esos pequeños pellizcos de cariño que me alegraron tanto o los amores desbordados de mi madre Magdalena, hacia mi hija Raquel, como si no hubiera un mañana. Además, para añadir a todo esto, los de mi cosecha, que son otros tantos que se me desparraman para ofrecérselos al pequeño Samuel.

domingo, 4 de febrero de 2018

Ha tenido que pasar más de veinte años sin cuestionarme por qué no tengo microondas. Sí, en ocasiones, y solo en ocasiones me engancho a una idea. En aquella época era vegetariana y otro espacio macrobiótica y me llevó a ser rigurosa y cuidarme. Ahora también pero más relajada. No siempre lo consigo porque también me gusta saltarme las normas y salirme de la línea. Y es en este momento que me pregunto por qué mantuve tanto tiempo esa postura. Quizás, quien sabe en breve en mi cocina podría ir nuevamente ese aparato electrónico castigado duranta tanto tiempo.
Además, hay otra interrogante que me aborda nuevamente.
¿Qué más tendré atornillado que no me he dado cuenta?


sábado, 13 de enero de 2018

Hoy, en medio de la callada tarde, desparramada en el sofá para leer o soñar, según se tercie, me susurraron al oído, bajito.
“Las palabras para los libros niña, las acciones para el corazón”
Después, sin saber por qué, me dirigí a buscar las emociones para tocarlas.

viernes, 12 de enero de 2018

Mirar a otro lado a veces es mi arma para no ver. Pero no siempre estaré de buen humor para aguantar gilipolleces. El caso es que se creen que una es boba. No, lo que ocurre es que evito el enfrentamiento, porque entonces rompería la baraja. 

lunes, 8 de enero de 2018

Aunque siempre se asomen los miedos, incluso esas tormentas frías que mojan mis sueños, y pese a que la fe en mí solo es mía, la alimento con acaramelados dulces de colores. Deja que te diga que jamás me rindo, aunque mis ojos se llenen de lágrimas. Por muy oscuro que mi camino aparezca, mis pasos me llevaran a parajes luminosos. No me preguntes en donde se encuentra la magia que me eleva, la que me recupera con la cara limpia y las manos extendidas para coger todo lo bueno que me llegue. No hay truco, es no querer doblegarse ante las dificultades.

Me gusta el 2018, seguramente porque mi número es el ocho.